LAS PICAPEDRERAS DE UGANDA

LAS PICAPEDRERAS DE UGANDA

Pues no, no voy a hablar de la serie de dibujos animados que se si hizo popular en los 60, aquella que Pablo Picapiedra, Pedro Mármol y Vilma protagonizaron y que todos disfrutamos, sobre todo los de mi generación durante la infancia.

Este post va mujeres, va de una profesión, de una durísima forma de ganarse la vida en Uganda, y en otros países africanos.

Siempre observaba a orillas de las carreteras ugandesas a mujeres trabajando a golpe de martillo, picando piedra sin parar, y me preguntaba en qué consistía ese trabajo, si estaba bien pagado, y como eran las personas que lo desempeñaban.

En mis viajes por el país, infinidad de veces observaba a estas mujeres amartillando piedra, las he visto en Entebbe, en Kabale, en Bwindi, en el área del Karamoja, en las inmediaciones de Kidepo, y en definitiva por todo el país, y es por eso que decidí buscar un poco de información acerca de esta profesión de la que tan poco se habla y de paso charlar con alguna de ellas y sacarles algunas fotos, espero que sirva este post como pequeño homenaje a estas admirables y olvidadas mujeres.

Se pasan todo el día picando a golpe de martillo, y sin ninguna protección, piedras muy grandes que tienen que comprar previamente a 100.000 UGX por cada camión (no llega a 25€ el camión entero). Su trabajo, como digo, consiste en picar las piedras grandes hasta convertirlas en pequeñas piedras que luego volverán a vender como material para la construcción, casi siempre al mismo que se las vendió en su mayor tamaño, el precio de venta una vez tienen el tamaño deseado, con suerte llegará a los 150.000 UGX (unos 37 €, todo el camión), es decir, el beneficio, con suerte, puede alcanzar los 8 euros. Para ello, necesitarán unos tres días por cada camión aproximadamente, con la única ayuda de un martillo, un cojín para poder poner el trasero y tres palos que junto a una lona las protegerá del sol infernal que normalmente las achicharra en las horas más duras del día.

Por si esto no fuese suficiente, son varios los problemas con los que se suelen encontrar y padecen a diario. Por ejemplo, en época de lluvias es imposible trabajar con lo que es fácil llegar a la conclusión, si no hay trabajo no hay dinero, si no hay dinero calamidad asegurada y lo que es peor, no habrá dinero para comprar las piedras grandes que se necesitan para seguir trabajando. Además, cabe añadir que, cuando les recompran las piedras, ya trabajadas y hechas pedazos, algunos de los que se las vendieron no les pagan en el momento, llegando en algunos casos a estar semanas sin pagarles por su trabajo. Es curioso, como sin dinero a ellas no les proporcionan la materia prima, pero en cambio los mismos luego les pagan cuando les da la gana el material ya trabajado.

 

 

 

 

 

 

 

Imaginar lo que ocurre cuando una de estas mujeres se golpea en un dedo o se lesiona en una mano, esto representa días de trabajo perdido y como consecuencia todo lo que significa el no poder trabajar durante la convalecencia, volvemos a la misma paradoja, no hay trabajo no hay dinero.

Para acabar de rematar el problema y por si no tenían suficientes complicaciones y dificultades, la mayoría de las ocasiones la tierra donde trabajan tiene un dueño, que aunque no utiliza la tierra para nada, quiere sacar rédito y les exige parte de los beneficios o una cantidad de dinero compensatoria.

Me acerco y le pregunto:

¿Por qué hacéis este trabajo, si todo es tan difícil?

  • Hay que comer!!!  ( todas coinciden en la respuesta)

Es importante resaltar que los hombres se niegan a hacer ese trabajo, los motivos que alegan son que es duro y está mal pagado, y ellas ven en esto una oportunidad, para alguna de ellas su única oportunidad.

Estas mujeres, son normalmente mujeres sin estudios y con muchas necesidades familiares, en ocasiones me han comentado que familias enteras de mujeres se dedican a esto, y están absolutamente olvidadas. Aquí a nadie le parece extraño que los trabajos más duros sean para la mujer.

La mujer por regla general en África, es la encargada de cuidar de la familia, es admirable, sufridora, resistente, buena madre y muy trabajadora. Son tan sumamente fuertes que aún después de tanto tiempo por el país, me resulta difícil creer que sean capaces de aguantar tanto.

Creo sinceramente, que son ellas las que hacen posible que funcione la sociedad africana, son ellas, merecedoras de todo mi respeto, de mi cariño y de mi preocupación.

Llevo varios años trabajando en Muafrika Expeditions, preparamos viajes, safaris por todo el país, adoro esta tierra, me encantan sus gentes, y me enamoré de lo exuberante de su fauna y de la belleza de sus paisajes, pero  si hay algo  que cada vez tengo más claro, es que sin el papel que desempeña la mujer aquí todo sería un desastre.

La mujer es para mí la pieza más importante, en Uganda, en África y posiblemente en el resto del mundo, así lo creo sinceramente y en ocasiones como esta, cuando descubres a un grupo de mujeres como las que he descrito aquí, con tanto mérito, aún me refuerzo más en mis convicciones.

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